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Mostrando las entradas etiquetadas como grossi

Realismo comparatista. Cuatro invectivas y un elogio envenenado - Bruno Grossi

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  1. Cuando el comparatismo dice que la Weltliteratur tiene temas que le son propios -el exilio, la migración, los no-lugares, el bilingüismo, la extraterritorialidad- no hace sino repetir el gesto de las literaturas nacionales de definir su campo de estudio a partir de ciertos valores de representación, de ciertos temas identitarios, de ciertos recortes extra-estéticos, en suma, de un "color local" vuelto de pronto global. Por eso los departamentos de comparada suelen construirse en torno a temas, contenidos, tópicos, sujetos: se estudia qué dicen los textos sobre el desplazamiento, la frontera, la hibridez o los migrantes, rara vez cómo lo dicen y nunca qué problemas estético-formales introducen. Para no recaer en historia cultural à la United Colors of Benetton, el comparatismo tiene que entregarse a la historia literaria: al rastreo de formas, géneros, movimientos, modos de circulación y traducción, antes que al involuntario catálogo de mitologías transnacionales.   ...

Infinito, infinito malo, infinito argentino - Bruno Grossi

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  A Carlos Surghi, que hizo de la ligereza un método   Solo los tontos generalizan pero solo los cagones no lo hacen Franco J. Mateu, Santa Fe – 1921 – Experimentos/Fracasos   Habría dos interpretaciones standard sobre las virtudes generales de Argentina para los propios argentinos. Interrogados con ingenuidad y ánimo esencialista sobre las bondades del ser nacional, sobre qué es lo que más les gusta o les parece representativo de nuestro amado e irreductible país, los argentinos suelen privilegiar, alternativamente, los paisajes o las personas. Pero estas elecciones, lejos de ser preferencias subjetivas y caprichosas, no son más que hipóstasis objetivas de una serie de habitus y supuestos que no solo sobredeterminan cada una de las respuestas, sino que permiten inferir idiosincrasias más amplias que se entroncan con dos grandes y antagónicas tradiciones nacionales. En la primera de las preferencias -la hipótesis oligarca- el énfasis retórico en torno a nuest...

Epifanía capitalista - Bruno Grossi

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    Au Rewe, pour m'avoir fait rêver   En una de las piezas de propaganda más divertidas de la historia, Nina Ivanovna Yakushova, más conocida como “Ninotchka”, es enviada de urgencia a París por el Partido Comunista Soviético para destrabar un acuerdo comercial con Francia y controlar los excesos en los viáticos de una comitiva más afín a la dialéctica marxiana de Chico, Harpo y Groucho que a la de Karl. Ninotchka (1939), y Occidente entero encolumnado tras ella, parece señalar así, aunque lo haga bajo la forma del paso de comedia, que los camaradas soviéticos no parecen sufrir por la postergación indefinida de su regreso a la utopía moscovita, al contrario, los placeres mundanos que ofrece el viejo mundo los tienen demasiado ocupados como para detenerse a pensar en el futuro de la colectivización. Por eso al ver el rostro duro e incorruptible de Ninotchka en la estación de trenes parecen comprender automáticamente que las pequeñas vacaciones a costa del pueblo han ...

Organización social de la desgracia - Bruno Grossi

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    Las ciencias sociales con aires positivistas recelan de los contrafácticos por considerarlos gratuitos, evasivos e infantiles. Será por eso que nos agradan tanto. En medio de una investigación retrospectiva sobre las catástrofes del siglo XX, Kluge imagina la posibilidad de una ilustrada “estrategia desde abajo” masiva en la que todos los profesores europeos del nivel inicial desde 1918 enseñasen decididos y comprometidos de un modo tal (“pensar medidas de emergencia…con cerebros de mañana”) que el nazismo, la guerra y el genocidio pudiera ser evitado. La perspectiva de otro desarrollo posible para la historia -comenta Sebald siguiendo con cautela la hipótesis de Kluge- aparece como un llamamiento a elaborar un futuro a pesar de todos los cálculos de probabilidad que conducen a lo conocido. Sin embargo, aquel en Sobre la historia natural de la destrucción sostiene que el desarrollo de las relaciones de producción en Alemania desde 1900 -la complejización de la técnica...

El rol de los medios (o las ambivalencias del materialismo editorial) - Bruno Grossi

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    Suelo reírme como un tonto cada vez que recuerdo aquella escena de Metropolitan de Whit Stillman en la que el sensible Tom Townsend, interrogado por Audrey Rouget sobre si le gustan las novelas de Jane Austen, responde -para estupefacción de la muchacha- “I don't read novels. I prefer good literary criticism”. Esto que hace treinta años pasaba por un chiste sobre un carácter excéntrico, ahora se acerca a una descripción bastante objetiva del mundo académico. De hecho, me identifico con la sentencia ridícula del personaje, aunque por razones vagamente diferentes: la indiferencia y el tedio me arrebatan cada vez que intento leer poesía, mas no sucede así cuando se trata de crítica literaria sobre poesía. La enumeración caótica en la poesía moderna de Leo Spitzer, El elemento irracional en poesía de Wallace Stevens, Siete clases de ambigüedad de William Empson, El tesoro de la lengua de Ariel Schettini, La poética como crítica del sentido de Henri Meschonnic. Hay en to...

Godard, precursor de tumblr - Bruno Grossi

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    Hay muchos Godard. Hay uno formalista, caótico e irresponsable que lleva a Ferreri, Robbe-Grillet y Oshima; otro serio, comprometido y atento a la coyuntura que lleva a Rocha, Farocki y Straub; otro desencantado y vuelto de todo que lleva al videoarte, Sarlo y el paper; y finalmente -quizás el más visto pero el menos atendido- es el que lleva a Wes Anderson, Isat e Instagram. Basta ver las redes el día de su muerte para percibir la increíble pregnancia de Godard en un público masivo y no tan específicamente cinéfilo, basta ver de hecho la pululación de fotogramas cute y citas cool para comprobarlo. Puede haber -me dirán- algo de gesto filisteo y advenedizo reducir a Godard a una foto de Anna Karina y Jean Seberg, sin embargo no dejo de pensar que hay algo verdadero allí, a pesar del propio Godard. De hecho, recuerdo hace unos años estar viendo Le gai savoir parando la película cada cinco minutos para capturar profusamente fotogramas: una mujer hermosa, captura; un plano...