Echesortu - Rafael Arce
Desde que paso a buscar en bici a G. para ir hasta el río, he comenzado a conocer mejor el barrio rosarino de Echesortu. Había oído hablar de él y lo ubicaba con vaguedad. Curiosamente, un compañero kayakista fue uno de los primeros en hablarme del barrio con cierto orgullo de pertenencia. Después, fui escuchando, aquí y allá, elogios, cualidades y hasta rechazos. Es lo que se conoce como un “barrio tradicional”. Antes, yo iba en bicicleta a remar por el camino de la costa. Desde que cambié el trayecto, agarro derecho Rioja hasta Avellaneda desde mi departamento hiper-céntrico. Como casi todas las calles de mi zona, son inhóspitas para los ciclistas. Pocas ciudades he conocido en mi vida donde se conduzca tan mal. Los peatones tampoco se quedan atrás, ni qué hablar de los mismos ciclistas (pero ellos no pueden matar a nadie, solo matarse, así que pienso en cierta vocación suicida). Entre otras cosas absurdas, hay ciclovías que desaparecen y después vuelven a aparecer más adelante...