El terror del dandy - Francisco Salaris
En primer lugar: ¿cómo lee un esteta? Su voluntad de dejar de lado la moral lo lleva a evitar los impulsos interpretativos que anidan en cualquier persona, a menos, quizás, de que lo que interese en esa interpretación sea el regodeo de la actividad mental, los juegos de sorpresas y descubrimientos de matices que implica un pensamiento desinteresado y poco esperado. El esteta lee desde la sensualidad de la forma, y por eso parece atravesado por una tendencia doble: el deseo de permanecer siempre en la forma apenas descubierta, llevando hasta el paroxismo la morosidad de la lectura, y el deseo de avanzar con desenfreno, para agregar más aristas a una forma aún incompleta. Dos utopías del esteta: la de permanecer para siempre ante un giro extático y la de catalizar a la velocidad de la luz la lectura de las obras. Esta voluntad de una experiencia extrema (la parálisis o la aceleración desbocada) es lo que enfrenta al esteta con el abismo, con el terror de la desintegración y del ...