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Petróleo & Poesía - Inés Godoy

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  Volví a casa ese miércoles y pensé “la tapa tiene un Mickey, ¿no?”. Algo había dicho Cecilia, “habla mucho sobre Disney, qué pesada”. Y sí, ¿cuánto te puede gustar Disney? Como mi jefe, que viajó 11 veces a Disney. Cuando lo contó no pude disimular la cara. Mi cara siempre me delata. Seguro hice cara desaprobando la hazaña -y el gasto- porque me miró y me dijo “sin comentarios”. Es que en esa oficina se habla mucho de plata, de cuánto cuestan las cosas. Los viajes en ese mundo nada tienen que ver con expandirse e intercambiar, son para consumir: lejos y mucho, volver y contarlo. Ese no es mi mundo y aprendí a silenciarme, pero la cara siempre se me escapa. Ana Carrete. Una tapa rosa y un Mickey derretido. Cedo al prejuicio: un libro objeto pienso. Como esos libros que se ven en las fotos de insta casualmente apoyados acá y allá. Stalkeo su cuenta. No estoy mirando, la estoy consumiendo. Estoy consumiendo a Ana Carrete. Hay collages y cosas que me parecen lindas. Uno en especi...

Carta a Francisco Bitar - Carlos Surghi

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  Querido Pancho: ¿Vi todas tus películas? No importa. Vi la última, eso es lo que importa. Siempre la fotografía del final, como en el tango, que dura muy poquito y es una eternidad. Vi la última porque también puede ser el comienzo de lo nuevo, lo que es distinto, y tengo que decirte que tiene la duración justa que el cine tiene que tener. Siempre todo es un problema de duración. El amor, la amistad, un sentimiento que no se explica, el dolor. ¿Cómo medir la realización de una película entonces? ¿No lo que dura, sino desde que su intuición de imagen aparece, hasta que yo, por ejemplo, me levanto porque me aburro? Esa duración del afecto, diría. ¿Cómo saber qué pasó en una película? ¿Pasa algo? ¿Cuánto y qué? ¿Cómo ponerle tiempo a la intuición, eso que a vos te sucede del acto a la palabra en el camino de una forma? Pancho, querido, que te enojaste porque no te contesté los últimos whatsapps -pero es que dejaste esperando a Cuqui, la artista más genial de esta ciudad, eso no se...

En esta estrella voy a guardar mi poema - Marcelo Díaz

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[Noticia: La primera versión de este breve ensayo apareció en agosto de 2018 en Espacio enjambre dirigido y gestionado por Victoria Sholnic y Marcelo Carnero en el marco de un proyecto cultural que integraba a Selva Almada, Dolores Reyes, Julián López, Fabián Casas, Luis Sagasti, Mario Ortiz, Teresa Arijón, Vanina Colagionvanni, Betina González, y muchos y muchas más]     A Victoria Schcolnik y Marcelo Carnero   A su modo la atención hace sitio Hugo Padeletti   Yo escribí mi respuesta en un pétalo de loto. Sei Shōnagon   El lenguaje que se encontrará, que se volverá a encontrar, de todos en el misterio amoroso de cada uno, por gracia de su misma radiación. Juan L. Ortíz   No sé cómo hablar de los distintos momentos en la escritura de un poema. Pero puedo hablar en cambio de mi amigo Marcelo Bonyuan. Nació en un pueblo cerca de Río Cuarto que se llama Vicuña Mackenna, tierra conocida por la caza profesional de jabalí. Un...

Realismo comparatista. Cuatro invectivas y un elogio envenenado - Bruno Grossi

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  1. Cuando el comparatismo dice que la Weltliteratur tiene temas que le son propios -el exilio, la migración, los no-lugares, el bilingüismo, la extraterritorialidad- no hace sino repetir el gesto de las literaturas nacionales de definir su campo de estudio a partir de ciertos valores de representación, de ciertos temas identitarios, de ciertos recortes extra-estéticos, en suma, de un "color local" vuelto de pronto global. Por eso los departamentos de comparada suelen construirse en torno a temas, contenidos, tópicos, sujetos: se estudia qué dicen los textos sobre el desplazamiento, la frontera, la hibridez o los migrantes, rara vez cómo lo dicen y nunca qué problemas estético-formales introducen. Para no recaer en historia cultural à la United Colors of Benetton, el comparatismo tiene que entregarse a la historia literaria: al rastreo de formas, géneros, movimientos, modos de circulación y traducción, antes que al involuntario catálogo de mitologías transnacionales.   ...

Gades - marmat

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  Pues entonces volvamos a lo pendiente. A la misteriosa e intrigante ciudad de Cádiz, que yo en días anteriores anunciara por estos sitios de escritura oculta iría a comentar, cuando paneaba gustoso por la obra Cartas Luteranas (1975) de Pier Paolo Pasolini. Cádiz. Sí. Gades también. Mefistofélico sitio del que nunca debería haberme vuelto jamás de los jamases; Es más: me favorecería haberme quedado en La Pensión de las Flores con sus margaritas y crisantemos. Brotaban en las macetitas del balcón mío, en ese primer piso de dos, ubicado en la calle de la Aldaba, casi esquina Hércules (en la calle Hércules justamente vivía el Quini, el mago del tango gaditano y de las comparsas, animador y bufón del pueblo de Gades con el que me crucé varias veces en el vergel de la Tomasa) y que yo allí tenía una pieza de pensión muy bien arropada y con baño compartido a ducha, pero con un escritorito y una silla plástica como para escribir en mi cuaderno en la soledad de mi cuartillo por las noch...

ARTIFICIAL INTELLIGENCE RANDOM APPROACH - Laure Guille-Escadron¹ y Alejandro Ramos²

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  [Publicado en las Actas del CII Congreso de la Academia Airiana de Historia de la Literatura (AAHL), Vol. IV, 3 de enero de 2357.]   El gran pliegue Hará poco más de trescientos años, a mediados del siglo XXI, la literatura mundial comenzó a experimentar un profundo pliegue. El aumento en la velocidad de los procesadores y la memoria de las computadoras, y sobre todo el ingreso de las reglas de la ficción en la teoría matemática, provocaron un progresivo esfumarse del autor/a entendido como un humano aislado que sin ayuda computacional tramaba las modalidades históricas del relato: cuentos, fábulas, novelas, poemas, piezas teatrales y otros artificios semejantes de la imaginación. Más allá de los avances en la ingeniería, la torsión decisiva fue provocada por la prueba de los conocidos teoremas de Meriano-Grynberg en el año 2075. Trabajando sobre la dinámica de múltiples ejemplares del relato humano, en 2070, la Dra. Eugenia Meriano y su equipo de la Università di...