Vida de Fernando Callero - Rafael Arce
La cercanía impone al biógrafo una discreción, una lítote. En principio, con el propio género, tan propenso a la chismografía, al ditirambo, a la hipérbole. Después, con el biografiado, en cuanto amigo y colega. Finalmente, con el personaje, en cuanto es fatal la tendencia a la idealización, a la mistificación. Esa reserva la actúa el relato de Francisco Bitar con las figuras del Poeta y el Escritor. En ellas se juega la ética de este relato o lacónica biografía. No se trata de cualquier vida, ni siquiera de la vida de un artista. Es, más bien, la vida que hubiera valido la pena ser vivida y que el sobreviviente asume como misión postular. Vivida en su exuberancia, en su apuro, en su desesperación y en su intensidad, no hay la vida del Poeta como tantas otras: la única vida es la del Poeta y es eso lo que la define como tal. La muerte temprana, trágica, la rubrica, porque impide su transformación social en escritor. La muerte conserva la vida vivida a borbotones en su pureza. Nace ...