Fundamentos del cine literario. 5: Cine literario y vida - Francisco Bitar
Estamos rodeados de películas. Cualquier amague narrativo, de los que el día está lleno, puede resultar en una. La llamada de un número desconocido, por ejemplo, o la visita de un amigo. Es suficiente con empezar algo, un dibujo, empezar el día. Basta con ese mínimo, el de levantarse de la cama —o menos aún, el de seguir vivo—, para ponerse al comienzo, es decir, en situación de filmar (eso por no hablar de la muerte, donde empieza el absoluto). Ahora, la vida no puede empezar por sí sola. Si la dejáramos en manos de su inercia no obtendríamos otra cosa que la reproducció n de s í misma. Tampoco puede interponerse una voluntad, como la de ser (ser cineasta, por ejemplo) : si tom áramos la decisión de empezar no haríamos otra cosa que dividir en dos partes el mismo aburrimiento; y ahí están los profesionales aburriéndose ellos mismos, y aburriendo a todo el mundo con su trabajo . No queda otra salida que interponer el procedimiento artístico y dejar la vida en sus manos...