Realismo comparatista. Cuatro invectivas y un elogio envenenado - Bruno Grossi
1. Cuando el comparatismo dice que la Weltliteratur tiene temas que le son propios -el exilio, la migración, los no-lugares, el bilingüismo, la extraterritorialidad- no hace sino repetir el gesto de las literaturas nacionales de definir su campo de estudio a partir de ciertos valores de representación, de ciertos temas identitarios, de ciertos recortes extra-estéticos, en suma, de un "color local" vuelto de pronto global. Por eso los departamentos de comparada suelen construirse en torno a temas, contenidos, tópicos, sujetos: se estudia qué dicen los textos sobre el desplazamiento, la frontera, la hibridez o los migrantes, rara vez cómo lo dicen y nunca qué problemas estético-formales introducen. Para no recaer en historia cultural à la United Colors of Benetton, el comparatismo tiene que entregarse a la historia literaria: al rastreo de formas, géneros, movimientos, modos de circulación y traducción, antes que al involuntario catálogo de mitologías transnacionales. ...