ARTIFICIAL INTELLIGENCE RANDOM APPROACH - Laure Guille-Escadron¹ y Alejandro Ramos²
[Publicado en las Actas del CII Congreso de la Academia Airiana de
Historia de la Literatura (AAHL), Vol. IV, 3 de enero de 2357.]
El gran pliegue
Hará poco más de trescientos años, a mediados del siglo
XXI, la literatura mundial comenzó a experimentar un profundo pliegue. El
aumento en la velocidad de los procesadores y la memoria de las computadoras, y
sobre todo el ingreso de las reglas de la ficción en la teoría matemática, provocaron
un progresivo esfumarse del autor/a entendido como un humano aislado que sin
ayuda computacional tramaba las modalidades históricas del relato: cuentos,
fábulas, novelas, poemas, piezas teatrales y otros artificios semejantes de la
imaginación.
Más allá de los avances en la ingeniería, la torsión decisiva fue provocada por la prueba de los conocidos teoremas de Meriano-Grynberg en el año 2075. Trabajando sobre la dinámica de múltiples ejemplares del relato humano, en 2070, la Dra. Eugenia Meriano y su equipo de la Università di Firenze formuló las dos funciones fundamentales de ese proceso dinámico, los Índices de Desopilancia[3] y de Verosimilización. Este logro permitió ordenar de manera estadísticamente tratable la Human Literature Database, inventario de la suma total de los ejemplares de ficción escrita y oral producida por todas las culturas de la humanidad de los que se tiene testimonio fehaciente.[4]
Como es sabido, el Índice de Desopilancia expresa la fluidez
o continuidad de un relato precisamente porque codifica y pondera los
puntos críticos que logran mantener la atención en la punta receptora, caracterizados
por hechos probabilísticamente inusuales y, por ello, potentes para romper la
monotonía del cotidiano. Por ejemplo, que un hidalgo castellano de finales del
siglo XVI fuese un fervoroso lector de libros de caballerías y decidiese él
mismo ser caballero andante, es el episodio o punto crítico inicial de un conocido
relato que suma positivamente a su Índice de Desopilancia.
Por otra parte, el Índice de Verosimilización establece
un umbral a partir del cual quien lee o escucha se desprende del relato porque,
dado el Índice de Desopilancia, la trama incurre en extremos que la alejan de
un marco plausible de desarrollo, afectando también su continuidad. Si,
en efecto, el susodicho hidalgo castellano se hubiese encontrado, en su propia época,
con un mundo como el de los anacrónicos relatos de caballerías, ese Índice sería
muy bajo: la continuidad del relato y la atención caerían sin pausa. Fue el
mérito de Meriano haber logrado la parametrización de ambas funciones.
El siguiente paso fue un trabajo conjunto de Meriano y la
Dra. Sebastiana Grynberg y su grupo (de la Universidad de Buenos Aires), quienes
demostraron los teoremas que enuncian la existencia de trayectorias aleatorias óptimas
y estables de una ficción conjugando Desopilancia y Verosimilización a partir
de un rango de condiciones iniciales clasificadas por su grado de rareza. En un
extremo, la probabilidad de que en el siglo XIX un soldado prusiano hubiese
muerto a causa de la patada de un caballo es el ejemplo de manual de una
condición inicial “muy rara” para iniciar un relato.
El punto conceptual que establecen los teoremas de
Meriano-Grynberg es de carácter topológico. Específicamente, las trayectorias
óptimas y estables del relato se mueven en un continuo de manera que la
ficción fluye en una dirección auto-generada hacia delante. Los teoremas
establecen las probabilidades de divergencia o convergencia en puntos críticos
dentro de un sendero donde son viables desvíos (derivas, bifurcaciones) en ese
continuo topológico (lo que equivale a acotar la estabilidad del relato). El
método es de orden heurístico (inventivo), no algorítmico (mecánico,
repetitivo).
Un corolario de estos resultados, obtenido en 2077 por el
Dr. Paul Allanis de las Universidades de Uppsala y San Petersburgo, es que la
ficción óptima prescinde de un esquema inicial que prevea la
trayectoria de la trama: esta debe desplegarse como un proceso autogenerado
continuo, moverse en el continuo con un ímpetu febril, en un borde de delirio
controlado por la verosimilización; el autor/a debe ir hacia delante, sin
retroceder, sin corregir con respecto a un hipotético esquema frente al que, lo
que son puntos críticos aleatorios, aparecerían como “errores” o “fallas”.
Estas investigaciones estadístico-matemáticas tuvieron
dos grandes impactos. Por una parte, en términos prácticos se tradujeron en potentes
programas de generación de ficción artificial o, más precisamente, cyberhumana.
Por otra, y esto es más relevante, la Dra. Alessandra delle Contrade, erudita historiadora y crítica de la literatura, demostró
en su ensayo La Spirale Continua, publicado en 2080 en Napoli, que los teoremas de
Meriano-Grynberg y sus varios corolarios habían sido implícitamente formulados
en el corpus literario del escritor argentino César Aira, constituido
por sus —entonces— casi olvidadas 193 novelas, publicadas entre los siglos XX y
XXI.
Se llegó entonces a la inevitable conclusión de que la
obra de César Aira representaba el pliegue fundamental en la historia de la
literatura mundial. Aira fue el primer humano que, sin saberlo, escribió como
un programa generador de relatos, y al mismo tiempo se convirtió en el último
humano que escribió ficción que cumple con todos los aspectos previstos en los
teoremas de Meriano-Grynberg sin utilizar su instrumento derivado, la inteligencia
artificial literaria.
No sin fricciones y arduos debates, después de pocas
décadas la academia mundial llegó a un inusual consenso y en el año 2105 se
decretó que ese sería el año cero de la Historia Airiana de la Literatura: ya
no se podía hablar meramente de la “historia de la literatura” a causa del cambio
tecnológico epocal que, sin saberlo, había llevado a cabo Aira, quien podría
considerarse el primer escritor que había dado una vuelta completa al relato
que la humanidad había venido practicando desde que adquirió el lenguaje.
Se inició así la época del Artificial Intelligence Random Approach como (en merecido homenaje)
se denominó el ahora universal método de producción de literatura, operable por
cualquier individuo que utilice programas de inteligencia artificial basados en
los teoremas de Meriano-Grynberg.
Por supuesto este consenso en verdad nunca fue absoluto. Una
pequeña minoría, conocida entre los académicos como “los añorantes”, sostuvo
desde un principio que no todo el corpus de Aira cumplía con los
mencionados teoremas. Señalaban que el propio Aira había dejado una huella de
ello en su bella y clásica nouvelle titulada Cómo me
hice monja. Hace muchas décadas que los añorantes vienen citando un pasaje de
esa obra en el cual la niña César Aira, enfrente de sus fantasmales cuarenta y
dos alumnos, piensa para sí:
Debía imaginármelo todo porque
daba mis clases sin escenificación, sin elementos materiales, sin un papel
siquiera para ir apuntando… y debía ir rápido para avanzar algo… Lo hacía
inmóvil, concentradísima, los ojos abiertos… mi castillo de naipes siempre
estaba a punto de derrumbarse, la menor distracción me haría perder el hilo
para siempre. Un esquema habría sido mi salvación. Aprendí a añorar el esquema.
Previsiblemente, los añorantes no se han cansado de
subrayar las oraciones destacadas, en especial: Aprendí a añorar el esquema.
¿Cuál esquema añoraba Aira? ¿Era posible que en algún momento Aira
hubiese utilizado un esquema para escribir una ficción? Por fuera de todo rigor
lógico, algunos añorantes llegaron incluso a sostener que, de haber sucedido
esto, Aira habría violado el corolario de Allanis y atentado contra la
integridad de los teoremas de Meriano-Grynberg: habría escrito por fuera del
continuo; el escritor no podría entonces ser considerado el numen, el invisible
demiurgo del Artificial
Intelligence Random Approach. Por
supuesto, una minoría dentro de la minoría aceptaba la posibilidad de que en la
propia escritura de Aira hubiese habido, no un desfallecimiento del principio
general, sino una evolución: en algún momento impreciso Aira habría podido utilizar
un esquema. Pero las preguntas quedaban resonando:¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Por qué?[5]
Esta contribución aporta evidencia arqueológica respecto
a este enigma, como se sabe, el único problema sin resolver en la historia
airiana de la literatura.
Los hallazgos de Rosario
La prolongada sequía de los últimos años en el hemisferio
sur convirtió la ciudad sumergida de Rosario en un objetivo arqueológico de
interés. El nuevo nivel de las aguas en la zona lacustre-fluvial de la antigua
Argentina tornó económicamente factible el uso de tecnologías subacuáticas disponibles.
Por ello, el consorcio de la Université
de Marseille-la-Neuve y la empresa Ambergris Explorations, que dispone de
los derechos sobre los yacimientos arqueológicos en la placa sudamericana,
inició una campaña en esa zona en el verano austral de 2355.
El sonar y las imágenes láser satelitales revelaron una
cámara acorazada, típica de un edificio bancario, localizada en la zona del antiguo
puerto de Rosario. Este sector de la ciudad sufrió el aluvión del 2130, muchos
años previo a la desestabilización de la cuenca Paraguay-Paraná que reconfiguró
gran parte de la geografía de esta región en la primera mitad del siglo pasado.
Caso inusual, la cripta se conservó herméticamente sellada. Como en yacimientos
similares, la exploración rindió gran cantidad de joyas, metales preciosos y
materiales históricos. No se encontraron restos humanos.
Una de las cajas de seguridad (numerada 202) contenía
documentación de la firma Francesca da Rimini Editora, activa en Rosario
a fines del siglo XX. En una carpeta separada se halló un cuaderno cuadriculado
de gran formato (marca Triunfo) con abundantes anotaciones manuscritas,
fechado hacia la mitad de 1980, así como varios diskettes, antiguos
soportes utilizados en la primera etapa de difusión de las computadoras
personales. Las pericias caligráficas y arqueoinformáticas remiten estos
documentos, sin lugar a dudas, a César Aira; he sido informada que estas piezas
serán oportunamente adquiridas por la AAHL.
En esta contribución me limitaré a brindar detalles
someros de los hallazgos de Rosario, que deberán ser estudiados minuciosamente en
los próximos años. Las hipótesis sobre las razones que explican la presencia de
esos materiales en la caja 202 no serán discutidas aquí; me limito a describir
lo esencial de sus contenidos.
La transcripción de los diskettes mostró que se
trata de borradores de varias traducciones en las que estaba trabajando Aira en
esos años; esos textos, en principio, no parecen de especial interés para el
punto en cuestión. No es el caso del cuaderno. Este contiene numerosas
anotaciones que, retrospectivamente, colegimos, fueron utilizadas en la
escritura de La Liebre, libro terminado por Aira en 1987 y publicado en
1991. Podemos afirmar que dos de esas anotaciones pueden interpretarse como esquemas
de esa novela.
El cuaderno contiene una reseña de gran parte del libro
de Gilles Deleuze, Différence
et répétition, PUF, 1979; así como
notas sobre las novelas de Alicia, de Lewis Carroll, Emecé.
Entre otras glosas del primero, Aira anotó:
Argentina, salvajes y civilización //
en el fondo las historias se repiten. Idea del doble, pero un doble
genéticamente idéntico, un indio blanco, o un blanco indio?
Repetición. Genealogías, acaso los
indios no tienen realeza? Al final todos somos lo mismo. Nos repetimos.
Repetido. Argentina es una repetición repetida, algo igual pero con diferencia.
Europa es una Argentina, solo hay que mirar doble.
Duplicaciones, gemelos como clones
pero unos salvajones y otros civilizados.
De las anotaciones sobre Carroll, destaco las siguientes:
Esto es una joya del nonsense. No es
un libro infantil, por qué dirán esto, porque la nena que crece y se encoge es
rubiecita? Esa liebre que se traga la tierra… claro va a dar a Sudamérica, con
los salvajes, pasa de la Civilización a la Barbarie!
Lo de los portmanteaux es brillante, brillante, una joya. Pero cómo
es posible que logre escribir algo tan confuso y que sin embargo sea legible,
porque lo es. Cortázar no inventó nada!! De aquí sacó la jerga esa que repiten
como boludas todas las minas calentonas…
Legible, liebre,
legible, liebre à
legi-bre, liebre legi-bre-riana, esta es la liebre que se fue en el pozo para
Sudamérica!! Darwin!!
Al final, todos
iguales, cruzados.[6]
Entre otras, hay notas sobre Duchamp (Octavio Paz),
libros de viajeros, el diario de Darwin, Mansilla y los ranqueles, arte
suprematista, la Casona de Rosas en Palermo.
El primer esquema: Las genealogías
Hacia el final del cuaderno Triunfo, en formato apaisado aparecen dos genealogías, una europea, relacionada con la dinastía Habsburgo y otra con Cafulcurá, el Emperador de los Salvajes. Presentamos aquí una versión editada de Las genealogías legibrerianas:
Este esquema muestra que las desopilantes peripecias de
la novela fueron tejidas de acuerdo con los eslabones pre-establecidos en las
dos genealogías-esquema, las cuales, al final, terminan uniéndose, se cierran
en una sola.
El segundo esquema: El módulo numérico
En un apartado cercano al esquema genealógico, el
escritor anotó:
Dos
partes, cada una dividida en doce secciones, pero como tengo seis subhistorias
de personajes, las meto en la segunda parte de 12 capítulos. Cada dos capítulos
una de estas, más o menos, siempre dos, doble, duplicación, repetición.
Es fácil comprobar que La Liebre está dividida en
dos partes, y que cada parte tiene doce secciones (escenas o capítulos). En
cuanto a la idea de “cada dos capítulos”, mi análisis de la novela muestra que,
en efecto, este módulo numérico funciona en la segunda parte, propiamente La
liebre legibreriana. Esto puede verse en el siguiente tabulado:[7]
|
|
Historias de personajes |
Págs. |
|
1 |
El primer secuestro y liberación de Cafulcurá |
95-98 |
|
2-1 |
La vida previa de Clarke – Parte 1 |
138-145 |
|
3 |
Namuncurá y la Viuda Rondeau |
150-154 |
|
4 |
Diálogo Coliqueo-Clarke. La paz perpetua (Kant…) |
171-178 |
|
5 |
Gauna Alvear – El diamante de los Habsburgo |
184-191 |
|
2-2 |
La vida previa de Clarke – Parte 2 |
283-291 |
|
6 |
Se juntan todos los personajes y se reconocen |
305-327 |
La obsesión del dos se reafirma también porque Aira
dividió en dos partes la historia del protagonista principal, Clarke.
En conclusión, este reporte preliminar no pretende agotar
el debate respecto a la declarada “añoranza por el esquema” de la niña César
Aira en Cómo me hice monja, escrito en 1989. Sin embargo, la evidencia
arqueológica permite en principio afirmar que Aira, al escribir La Liebre,
utilizó no uno, sino dos esquemas: uno para articular el devenir de la trama y otro
para distribuir ciertas historias de los personajes de acuerdo a un esquemático
módulo numérico relacionado con el dos. La “añoranza por el esquema” —diríamos
mejor, por los esquemas— de la niña hace referencia a ese momento de la escritura
airiana.
Esto no pone en cuestión la Artificial Intelligence
Random Approach; simplemente probaría, como lo afirmaba ya una minoría de
la minoría añorante, que la escritura de Aira sufrió una evolución. El histórico
descubrimiento de la Dra. Delle Contrade en La Spirale Continua queda
matizado, pero no refutado.
[1] École d'Archéologie Sous-Marine, Université de Marseille-la-Neuve; Doctora en Arqueología. La autora agradece la colaboración de los Académicos Ferdinando Coppolecchia y Hermann Cano
[2] Traductor de la AAHL; versión divulgativa en la lengua oficial de la AAHL (castellano argentino estándar de fines del siglo XX) desde el original, escrito en francés académico (nivel 4); se omiten los detalles de las referencias.
[3] El
término desopilancia conserva aquí su acepción etimológica:
liberación del bloqueo de un flujo, en este caso el continuo narrativo.
[4] Actualmente,
la AAHL mantiene esa base de datos.
[5] Vale observar
que en el texto citado la metáfora del relato como un castillo de naipes a
punto de derrumbarse expresa con precisión poética las condiciones de existencia
y estabilidad del equilibrio aleatorio enunciadas en los teoremas de
Meriano-Grynberg.
[6] Ambas glosas
están escritas en castellano en el original. [Nota del traductor.]
[7] La numeración
corresponde a la edición de la AAHL, análoga a la canónica edición Emecé
publicada en el siglo XXI en Buenos Aires.
