Un rey de harapos y remiendos. A propósito de La felicidad de los normales de Daniel Medina - Maira Rivainera
Todas las familias felices se parecen unas a otras, cada familia infeliz lo es a su manera. –Lev Tolstói, Anna Karenina En La felicidad de los normales (LFN) una configuración de relaciones se despliega a la par de la trama para que el lector reconstruya la fotografía de una familia muy normal , como cantaba Charly García con Sui Generis en “Mr. Jones”. Hay una madre cuya hermana es su doble complementario en las necesidades de la historia; una hija mancillada por la impunidad; un hijo que vive la vejación de un padre fuera de quicio; y una tercera generación que al parecer puede descarrilarse del destino de la historia familiar. Una deriva en definitiva para bosquejar el trasfondo a cielo abierto que implica ser un hijo de , hijo del statu quo , hijo fracasado del mal sin que signifique devenir en bien. Piénsese sino en la alegría de cuando ingresa a la ficción el Mal como figura central sin moraleja, sin más que la pura tematización de la imposible ...