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Un rey de harapos y remiendos. A propósito de La felicidad de los normales de Daniel Medina - Maira Rivainera

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  Todas las familias felices se parecen unas a otras,  cada familia infeliz lo es a su manera. –Lev Tolstói, Anna Karenina   En La felicidad de los normales (LFN) una configuración de relaciones se despliega a la par de la trama para que el lector reconstruya la fotografía de una familia muy normal , como cantaba Charly García con Sui Generis en “Mr. Jones”. Hay una madre cuya hermana es su doble complementario en las necesidades de la historia; una hija mancillada por la impunidad; un hijo que vive la vejación de un padre fuera de quicio; y una tercera generación que al parecer puede descarrilarse del destino de la historia familiar.   Una deriva en definitiva para bosquejar el trasfondo a cielo abierto que implica ser un hijo de , hijo del statu quo , hijo fracasado del mal sin que signifique devenir en bien. Piénsese sino en la alegría de cuando ingresa a la ficción el Mal como figura central sin moraleja, sin más que la pura tematización de la imposible ...

Guadalupe - Rafael Arce

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  Blame it on the black star Blame it on the falling sky Blame it on the satellite That beams me home Radiohead   Quiero ver nena Las nalgas del barrio Guadalupe Se reúnen para derretir Un colectivo del sábado Carneviva   No identifiqué el lugar. Sabía que era uno de los dos, pero no cual. ¿Éste es el Espigón 2? dije, pero estaba adivinando. Ni siquiera se veía el espigón propiamente dicho, pues la palabra designa, o designaba, el conjunto de la playa. Para mí, que entonces no sabía su significado, indicaba, de manera vaga, ese fragmento de arena, río y cielo. Ella respondió que sí. Era el crepúsculo y un viento insólito para la zona en la altura del año nos envolvía, salvándonos del calor primaveral. Cuando era chico, no existía la costa Este. Solamente Piedras Blancas, que era una playa privada. Todas las playas estaban acá. La ciudad entera venía para esta zona, que ahora parece tan lejana. La bajante histórica de los últimos años cambió el pai...

Titanic de cemento - Sebastián Maturano

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  En la vidriera hay dos maniquíes. Uno me mira y viste ropa militar. El otro apunta la mirada hacia un horizonte difuso, usa calzas grises, buzo magenta y en la frente lleva puesta una vincha celeste. En el medio de los dos se exhibe otra figura, también de plástico, con una malla elástica. Es otro maniquí, pero es sólo un torso, sin brazos, sin cabeza, con las piernas cortadas a la altura de los muslos. Todos los muñecos son de sexo femenino y representan, o intentan hacerlo, figuras de modelo. En un lateral de la vidriera hay una pantalla gigante, donde un breve video publicitario muestra a un grupo de amigas —con cuerpos reales o naturales, aunque todos, a su manera, bellos según los parámetros renacentistas— de paseo por un paisaje de montaña. Las amigas se sacan fotos, sonríen, disfrutan. La marca que vende la indumentaria que ofrece la publicidad se llama Marea , y no deja de ser una paradoja que Marea elija un paisaje tan contrario al mar. Rodean a la pantalla gigante d...

Médicos - Carlos Surghi

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  Desde que abandoné la casa de mis padres para transformarme en el estudiante de letras que quería ser, se suspendieron las visitas a los médicos. Tal vez por ese tiempo adquirí lo que se dice una salud de hierro que, con el fin de esa conquista solitaria y la demanda de obligaciones futuras que le siguieron, se alteró en una serie de cuadros alérgicos que despistaban a cualquier especialista poniendo todo de nuevo en su debido lugar: la molesta dependencia de encontrar un origen a una afección de mínimas alteraciones. Claro, cumplido el objetivo de recibirme, la incertidumbre disparaba mi ansiedad hacia lo más predecible: lo obvio y lo obtuso del síntoma. Antes de ello, viviendo como un monje lo que otros vivían como el desenfreno juvenil que jamás regresaría, apenas si un resfrío me distraía de la concentración lectora que, ya de muy chico, había querido como lugar de residencia. Evidentemente, familia y amigos eran una distracción que conducía a la enfermedad; perderlos, a camb...

Un credo personal - Judith Podlubne

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            Sobre Nunca una vida sola y otras persecuciones biográficas de Matías Serra Bradford    En la conversación sobre biografías literarias que mantuvo el año pasado con Lucas Petersen, Luis Chitarroni se lamentaba de que ¿Cómo se escribe una vida ? Ensayos sobre biografía, autobiografía y otras aficiones literarias , el libro de Michel Holroyd que La bestia equilát era editó en 2011, no hubiese tenido el número de ventas esperado, debido al escaso interés que el género biográfico despertaba entre los lectores argentinos [1] . El dato me sorprendió en contraste con la cantidad de veces que había leído, recomendado y regalado ese libro, al que le debo varios descubrimientos. La selección de los ensayos y la escritura del prólogo estuvieron a cargo de Matías Serra Bradford, sospecho que la idea general también debe haber sido suya; la traducción quedó en manos de Laura Wittner. Con ese triunvirato al frente, la editorial había apostado...