El feminismo debe tomar la vía del terror - César Aira


 [Noticia: El siguiente texto fue publicado en Tiempo Argentino, el 7/9/1986. Agradecemos a Alberto Giordano por su trabajo de archivo]

 

No creo que haya literatura femenina ni masculina. La literatura consiste en volverse mujer, de un modo u otro. El modo de las mujeres, en general, me parece más tortuoso, y en el caso de las grandes escritoras, mucho más aleccionador. Aunque eso no tiene mayor importancia; Tolstoi o Henry James haciéndose mujeres no son distintos de Jane Austen o Teresa de la Parra haciéndose mujeres. El objetivo, en palabras de Osvaldo Lamborghini, son las “mujeres de verdad, no la estúpida verdad de la mujer”. Pero dudo que las mujeres de verdad sean las del futuro, como lo quiere el feminismo. Creo más bien que la literatura es incompatible con el feminismo, la ecología, el marxismo, la religión, y en general todos los sistemas que promueven las buenas intenciones; la literatura está del lado de la indignidad, de la traición. No se trata de tomar partido por el bien, sino de encontrar el modo de manifestar indiferencia: a eso llamo “estilo”. Pues bien, lo único que se hereda de las mujeres es el estilo. Hay un “plasma” del estilo que se conserva sólo en sus transformaciones. La literatura llega a su punto óptimo cuando todos pueden hacerla, cuando no hay desheredados: lo que no es una utopía, precisamente. No es un mundo de seres felices, sino más bien de homicidas o fraudulentos. Suplantamos a nuestras madres para creernos mujeres, ésa es toda nuestra superchería. Y no disfrutamos gran cosa del triunfo. La virilidad, llevada a su extremo lógico, llega a la castración. Y ahí todos somos iguales, todos tenemos miedo. Por eso pienso que el feminismo, si quiere ser efectivo, debe tomar la vía del terror. Recién cuando a los hombres se nos haga sentir espanto de las mujeres habrá feminismo. Todo lo demás me da risa (por ejemplo las preguntas de este cuestionario).